“Inicialmente, cuando recibí el diagnóstico, quería
que mi amiga y mi madre me acompañen, pero
solo se permitía a una persona adicional”, recordó
la Dra. Conill. “Si los miembros de la familia
hispana se ven en un lugar que no es acogedor,
si no hay intérprete, es posible que decidan no
volver. Si ya se están sintiendo marginados,
es probable que se distancien y abandonen el
tratamiento del todo”.
La familia como arma de doble filo
Según Ana Franco, embajadora de la Sociedad y
residente de Queens, Nueva York, a menudo nota
una falta de entendimiento de la enfermedad en el
mundo latino. Su hija, Julia Laureano de 21 años,
recibió el diagnóstico de esclerosis múltiple cuando
tenía 12.
“En la República Dominicana realmente no
comprenden qué le pasa a Julia”, explicó. “No
saben lo que es la esclerosis múltiple; no tienen
idea. A veces los familiares le dicen, ‘¡Qué gorda
estás!’ (ha aumentado de peso debido al tratamiento
con esteroides) o ‘¡Qué torpe eres!’ Es agotador
explicárselo varias veces a la misma gente”.
Otro tipo de apoyo social que puede ser
contraproducente, explicó el Dr. Durán, es
cuando quienes cuidan a la persona enferma le
envían, sin querer, mensajes que le quitan control
y la oportunidad de valerse por sí mismas, como
“Déjame hacerlo por ti; estás enferma y no hay
forma de que te cuides sola”. Los familiares
deben comprender que los síntomas varían y son
imprevisibles, señaló.
“La realidad es que a pesar de que existen programas fabulosos y muchas opciones de tratamiento, este grupo no los aprovecha sistemáticamente”, indicó la Dra. Amezcua. “La esclerosis múltiple no ha estado presente en su familia, por lo que es probable que no entiendan sus consecuencias”. Es esencial tener a la mano materiales en español y en inglés, escritos teniendo en cuenta la cultura. (Ver “En español”, pág. 28.)
“Con otras enfermedades, como la diabetes, el
cáncer y las afecciones cardiovasculares, hemos
aprendido que la participación de la familia puede
ser un importante elemento para el éxito del
tratamiento”, indicó. “Los estudios familiares que
estamos realizando sobre la esclerosis múltiple
podrían ayudar a cerrar las brechas en la atención”.
El papel del respeto
Inmediatamente después de su diagnóstico, en el
2003, Leopoldo Pérez, residente de Los Ángeles